> Museo de la Diáspora Rusa«Casa Blanca»Музей Русской Диаспоры «Белый Дом»: Nuevo Israel

BIENVENIDOS a nuestra Casa-Museo en la Colonia Rusa San Javier (Uruguay)
Monumento Histórico Nacional desde el año 2011.

ДОБРО ПОЖАЛОВАТЬ в наш Дом-Музей в русской Колонии Сан-Хавьере (Уругвай)
Национальный Исторический Памятник из 2011 года.



Premiado por: Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay | Embajada de la Federación de Rusia en Uruguay.
Declarado de Interés por: Junta Departamental de Río Negro | Ministerio de Turismo y Deportes.


Mostrando entradas con la etiqueta Nuevo Israel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nuevo Israel. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de julio de 2018

Medalla "Oro de Ofir"



Ofir era un símbolo espiritual muy importante para la comunidad rusa “Nuevo Israel”, fundadora de la Colonia San Javier en Uruguay. Así lo testimonian varios documentos históricos que se conservan en el archivo del Museo, de uno de los cuales extraemos y traducimos del ruso el siguiente fragmento:

“El Oro de Ofir es el tesoro del alma. El oro que está en las entrañas de la tierra es difícil de conseguir y no se presta fácilmente para su procesamiento. Del mismo modo, el Oro de Ofir se encuentra en los abismos del ser humano, en lo profundo de su alma, como germen de vida, como riqueza espiritual interior. Por lo tanto, el metal visible que tanto preocupó la mente de los hombres y que perturbó su paz convirtiéndolos en miserables esclavos, es, en comparación con este oro, polvo, cenizas y óxido. El que quiera adquirir Oro de Ofir, que no se puede robar, que no desaparece con el paso del tiempo, deberá sin duda dejar de perseguir las cosas inútiles e innecesarias de la vida terrenal. ¡Olvídate de las preocupaciones diarias! Porque la riqueza de la tierra es polvo, cenizas, óxido. Adquiere el Oro de Ofir, que es la riqueza espiritual, el tesoro del alma.”

El 31 de Mayo de 1922 la comunidad rusa de San Javier celebró una solemne ceremonia religiosa en la cual se representó una escena bíblica inspirada en la historia del rey Salomón y de la construcción del Templo de Yahvé con tesoros traídos del mítico reino de Ofir. El documento recién citado, titulado "Божественный город Офир" ("La Ciudad Divina de Ofir") contiene el relato de la ceremonia y los textos doctrinales leídos en la representación bíblica, escritos por Basilio Lubkov, guía espiritual de la comunidad rusa de San Javier.

Asimismo, Lubkov compuso especialmente para esa ceremonia un nuevo “Canto de Sión” titulado Ликуйте от радости (Regocijáos de alegría”), canto que todavía hoy los descendientes de los fundadores rusos de San Javier seguimos entonando al finalizar nuestras ceremonias tradicionales.

De acuerdo con el relato bíblico (1 Reyes, 10; 2 Crónicas, 2 y 9), el Templo de Salomón es la nueva Casa de Yahvé que este rey hizo construir en Jerusalén. De forma análoga, para la comunidad rusa “Nuevo Israel”, Ofir representaba el nuevo reino de abundancia y riqueza espiritual que, a semejanza del Ofir bíblico, habían descubierto en estas exóticas tierras de Uruguay.

Se conservan también fotografías tomadas frente a nuestra Casa Blanca el mismo día de aquella ceremonia religiosa, en las cuales aparece el nombre ОФИР (OFIR), en caracteres cirílicos formados con rosas y ramos de hojas.

Rescatándolo del olvido, hemos retomado el símbolo espiritual de “Ofir”, exclusivo de la historia de la Colonia Rusa San Javier y muy estrechamente vinculado a nuestra Casa, como inspiración para crear la Medalla “Oro de Ofir”, conmemorativa del 10º Aniversario del Museo.

Manuscrito "Божественный город Офир" ("La Ciudad Divina de Ofir"), que documenta la ceremonia religiosa celebrada en San Javier el 31 de Mayo de 1922 (archivo del Museo) 


Miembros de la Comunidad Rusa "Nuevo Israel" al frente de la Casa Blanca de San Javier. Foto tomada el 31 de Mayo de 1922 (archivo del Museo)


Miembros de la Comunidad Rusa "Nuevo Israel" al frente de la Casa Blanca de San Javier. Foto tomada el 31 de Mayo de 1922 (archivo del Museo)


Descripción y simbología de la Medalla “Oro de Ofir”

La Medalla “Oro de Ofir” es creación personal del Fundador del Museo. Teniendo únicamente un fin conmemorativo, histórico y de reconocimiento a título personal, no representa a ningún Estado, gobierno, asociación, partido o iglesia.

La Medalla tiene 50 milímetros de diámetro. Está acuñada en cobre con un baño de oro 24 kilates. Presenta un centro circular con la palabra ОФИР (OFIR) en caracteres cirílicos. Alrededor del mismo, lleva la inscripción ЛИКУЙТЕ ОТ РАДОСТИ СЫНЫ СИОНА (“Regocijáos de alegría, hijos de Sión”), que es el primer verso del canto espiritual compuesto en San Javier en 1922. Se completa la Medalla con una doble corola de ocho pétalos cada una: la primera corola, esmaltada de blanco, contiene cuatro estrellas de oro formando una cruz; la segunda corola lleva sus pétalos de oro. Por detrás de la Medalla asoman ocho puntas esmaltadas de rojo. La Medalla pende de una cinta de seda de color bermellón. En el reverso lleva grabado el nombre de su destinatario y el año de acuñación.

Colores

Tres son los materiales preciosos del mítico reino de Ofir simbolizados en los colores de la Medalla.

ROJO. El esmalte rojo representa la madera de sándalo. Con la madera de sándalo (Santalum album), de color rojizo y agradable perfume, habitualmente se identifica a la madera que el rey Salomón hizo traer desde Ofir para la construcción de las vigas del Templo y de su palacio en Jerusalén, así como para la construcción de arpas y salterios. “Nunca jamás vino semejante madera de sándalo, ni se ha visto hasta el día de hoy” (1 Reyes 10:12).

BLANCO. El esmalte blanco representa el marfil. Del marfil de elefante, traído desde Ofir, construyó Salomón el trono de su palacio, que contaba con seis gradas, con doce leones esculpidos sobre las mismas, y otros dos leones a los lados del trono. “En ningún reino se fabricó jamás obra como ésta” (1 Reyes 10:18).

ORO. El baño de oro representa al mismo metal: el oro de Ofir. Con el oro finísimo que se traía en cantidades fabulosas desde el reino de Ofir, revistió Salomón todas las paredes, puertas y pavimentos del Templo, tanto como el altar que estaba delante del Santísimo, mesa, candelabros, lámparas y demás utensilios de la Casa de Yahvé. “Y fueron a Ofir, de donde tomaron cuatrocientos veinte talentos de oro que trajeron al rey Salomón” (1 Reyes 9:28).

Formas

TIMÓN (Riqueza moral). Las ocho puntas esmaltadas de rojo que asoman por detrás de la Medalla representan los rayos de una rueda de timón. Este elemento naval simboliza el sacrificado viaje migratorio, a través del océano, que la comunidad de familias fundadoras de San Javier emprendió desde Rusia hace 105 años, unidos por una fuerza inquebrantable, a comenzar una nueva vida en tierra extranjera.

FLOR (Riqueza material). La forma de la Medalla recuerda a una flor con doble corola de ocho pétalos cada una. Representa el trabajo agrícola, especialmente el cultivo de la flor de girasol, que constituyó el principal sustento y la riqueza económica de la comunidad rusa en San Javier.

CRUZ DEL SUR (Riqueza espiritual). La constelación de la Cruz del Sur, faro de los navegantes, guió la marcha de las familias rusas fundadoras de San Javier no sólo en sentido literal –simbolizando el Hemisferio Austral, en donde se radicaron, sino también en sentido espiritual, pues representa al mismo tiempo la Fe Cristiana de la comunidad rusa “Nuevo Israel”.

Interpretación

La travesía naval es figura universal de las tribulaciones de la vida humana. La nave espiritual por excelencia es el Arca de Noé, símbolo de salvación sobre la muerte del Diluvio. El número 8, presente en los pétalos y puntas de la Medalla, representaba en algunas primitivas simbologías cristianas la Salvación y la Resurrección, tanto la Salvación de la Humanidad a través del Arca de Noé –porque ocho fueron los que en ella se salvaron para repoblar la tierra, como la Resurrección de Cristo, nueva Arca que resucitó al octavo día de la Pascua y que salvó a la Humanidad de la muerte eterna.

La imagen de arca o nave de salvación alude particularmente a nuestra Casa, porque en ella salvamos del naufragio del tiempo, la ignorancia y el prejuicio los tesoros espirituales de nuestros antepasados rusos, y les damos nueva vida y vigencia a través de las nuevas generaciones, honrando con esto su memoria y su sacrificio.

Celebramos pues con esta Medalla “Oro de Ofir”, conmemorativa de nuestro 10º Aniversario, la resurrección a una nueva etapa de vida.

“Después de lo cual llegó esta palabra de Yahvé a Salomón: Me agrada esta Casa que estás edificando; si tú siguieres mis leyes, y cumplieres mis preceptos, y observares todos mis mandamientos, practicándolos, entonces Yo cumpliré contigo mi promesa que he dado a David, tu padre; y habitaré en medio de los hijos de Israel, y no abandonaré a Israel, mi pueblo.”
(1 Reyes 6:11-13)



ENTRADAS RELACIONADAS

 
Nuestra Casa no recibe subvenciones del Estado, organismos públicos o privados, partidos políticos, empresas, asociaciones, iglesias ni particulares. Sus actividades, salvo que se indique expresamente lo contrario, se realizan mediante el patrimonio personal de su Fundador.
 
© 2018 Paulinka Fotos y
Museo de la Diáspora Rusa "Casa Blanca"
Los textos y fotografías se pueden citar indicando la fuente.
 

jueves, 30 de marzo de 2017

INVITACIÓN: Presentación del CD "Cantos de Sión" (Premio Fondo Concursable 2010 MEC)


Luego de más de 6 años de intensa y accidentada labor, tenemos la enorme alegría de presentar al público el CD “CANTOS DE SIÓN: Himnos y cantos espirituales de Nuevo Israel", investigados por Nicolás Golovchenko Villagrán, e interpretados magistralmente por el Ensemble Vocal e Instrumental DE PROFUNDIS, bajo la dirección de la Mstra. Cristina García Banegas.

Este CD es el resultado final del Proyecto “Registro de los Cantos Religiosos Rusos de la Sabrania de San Javier (Río Negro)”, el cual recibió el Premio FONDO CONCURSABLE PARA LA CULTURA (Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay) en su convocatoria 2010.

Este proyecto constituye el primer registro profesional de algunos cantos religiosos inéditos que forman parte del acervo cultural e histórico de la Colonia Rusa San Javier, fundada en 1913 por la Comunidad Cristiana Rusa Nuevo Israel. Es el rescate de una frágil memoria oral colectiva en peligro inminente de desaparición.




Proyecto “Registro de los Cantos Religiosos Rusos de la Sabrania de San Javier (Río Negro)”
Premio Fondo Concursable para la Cultura 2010 (MEC)



La Mstra. Cristina García Banegas,
directora del Ensemble Vocal e Instrumental De Profundis
y
Nicolás Golovchenko Villagrán, responsable legal del Proyecto

tienen el honor de invitar a Ud(s). a la presentación del CD


Cantos de Sión
Himnos y cantos espirituales de Nuevo Israel

que registra algunos de los Cantos Religiosos Rusos inéditos de la
Sabrania de San Javier, investigados en el Proyecto.



Jueves 6 de abril de 2017, hora 19 (puntual)

MAPI (Museo de Arte Precolombino e Indígena)
25 de Mayo 279, Montevideo. Tel. 2916 9360.

El CD se podrá adquirir al finalizar la presentación.
 
 
© 2017 Nicolás Golovchenko Villagrán
(Museo de la Diáspora Rusa "Casa Blanca")
Los textos y fotografías se pueden citar indicando la fuente.
 

Ensemble Vocal e Instrumental "DE PROFUNDIS" cantó en la Sabrania de San Javier



VER NOTA AQUÍ

© 2011 Foto: Juan José Pérez Caridad.




sábado, 10 de diciembre de 2016

"Los hombres de las fotografías", por Anahí Acevedo Papov


Artículo publicado originalmente en:



Un edificio construido por colonos rusos en Uruguay esconde más de cien cánticos religiosos antiguos transmitidos de generación en generación. Los “stijy”, como estos son denominados, representan las penurias, la fe y los logros de 300 familias. Para que este legado no perezca, un integrante de esta comunidad religiosa impulsó una recopilación a través del coro De Profundis.

Por Anahí Acevedo Papov.


A 13.300 kilómetros de la ciudad de Moscú, en un rincón de un pueblo de Uruguay, una casa blanca, alta y robusta esconde dentro de sus paredes el legado de 300 familias rusas. Construida en 1933 por inmigrantes del Cáucaso, la “Sabrania” constituye el vestigio de una religión perseguida en la región eslava entre mediados del siglo XIX y principios del XX. A más de cien años del arribo de sus fundadores a tierras uruguayas este lugar de culto intenta abrirse paso en la sociedad para no perecer en el olvido.

La denominación de “Sabrania” deriva de una palabra rusa que hace referencia a “reunión”. Este lugar conformaba el punto de encuentro de los creyentes de la “Nueva Israel” una corriente religiosa surgida a mediados del siglo XIX en la Rusia zarista. La Nueva Israel fue gestada por “el apóstol” Perfenti Katasonov, bajo las ideas de Habbakuk Kopylov (también considerado apóstol) un humilde agricultor que se destacaba por su piedad, propulsor del movimiento «Bogomoly» (Los que rezan a Dios).

Quienes eran seguidores de esta corriente eran, en su mayoría, agricultores que rechazaban a la Iglesia Ortodoxa y a los íconos rusos. Por el contrario, los fieles creían firmemente que Dios estaba “donde se hace el bien”, y se alejaban de la idea de contribuir con dinero a una autoridad para que sus pecados sean purgados.

Sobre una de las calles paralela al río Uruguay, en el pueblo de San Javier –ubicado en el departamento de Río Negro– se levanta una estructura que se diferencia del resto de las casas de la colonia. Es sensiblemente mayor y sus muros son bombés. En su fachada, un cartel en español y cirílico anuncia la unión de dos culturas: la rusa y la uruguaya.

Una vez que su entrada es sorteada y se adentra en la edificación, lo único que queda es admirar. Sus paredes están repletas de fotografías de principios del siglo XX, enmarcadas con ribetes en cuadros antiguos. Algunas de ellas poseen debajo una inscripción con sus nombres. Pertenecen a quienes, algún día, rendían culto a su fe en ese lugar; un grupo de inmigrantes rusos integrantes de la comunidad Nuevo Israel.

Si bien la mayoría de las fotos están en blanco y negro –algunos sí se encuentran pintados a color– cada visitante intenta sacarle el máximo rédito a la observación. En las imágenes, por lo general, las mujeres llevan pañuelos sobre su cabeza. Los hombres, un bigote prominente.

Los ojos de los retratados les hablan al visitante, intentan salir del cuadro para expresar cuánto sufrimiento y penurias pasaron. Con qué valentía soportaron durante tres meses un viaje en barco, cuánta hambre, cuántas muertes lloraron, cuán agradecidos están a la nueva tierra que los recibió. Asimismo parecen dar testimonio de una fidelidad que portaron con orgullo.

Todas las fotografías que cuelgan de sus paredes fueron donadas. Además de ellas, dentro de la Sabrania se conservan álbumes de fotos que ilustran recuerdos memorables de la colonia, como la compra del primer auto de San Javier, o el arribo del entonces presidente uruguayo Luis Batlle Berres, a quien se le obsequió un pan especialmente horneado, una costumbre rusa que simboliza la abundancia y la hospitalidad.

Los retratados ya no están. Sólo quedan las fotos, la estructura, el legado de su cultura, la tradición, y un pueblo que tiene una identidad propia.

Nuevos destinos

El tercer apóstol de esta comunidad rusa fue Basilio Lubkov, un hombre que fue el encargado de guiar a las familias creyentes a la tierra prometida, el Israel al que hace referencia la Biblia.

Lubkov tomó el mando de esta comunidad en un momento donde las bases de la sociedad rusa parecían tambalearse. Gracias a su condición de visionario, pudo prever que los siguientes años se daría un quiebre en la historia. La revolución bolchevique y las dos guerras mundiales así lo confirmaron. Fue debido a esto que, sumado a una persecución religiosa, a principios del siglo XX comenzó a buscar nuevos destinos.

La mitad de este grupo emigró a Canadá. El otro destino elegido fue Uruguay. El presidente uruguayo de ese entonces, José Batlle y Ordoñez, en el afán de poblar la campaña de personas con conocimientos de agricultura, eligió a este puñado de hombres y mujeres para desarrollar el país.

Finalmente, tras largas esperas e inconvenientes, el 27 de julio de 1913 trescientas familias desembarcaron en las costas provechosas del río Uruguay, a 400 kilómetros de Montevideo, sobre tierras fértiles. De esta forma, de la mano con la fundación de la colonia de San Javier, se dio lugar al mestizaje de la cultura rusa con la uruguaya, algo que permanece hasta nuestros días y que muchos de los descendientes de aquellas familias hacen de ella su diario vivir.

Los rusos introdujeron el girasol a Uruguay y fueron importantes productores de semillas, las cuales reservaban en un galpón de piedra que construyeron para este fin. Asimismo, se levantó un molino harinero donde procesaban el trigo que cosechaban. No obstante, el mantenerse lejos de su tierra no fue motivo para el olvido del fundamento de su vida. Más allá de las extenuantes horas de trabajo en el campo, los inmigrantes no dejaron de lado su fe. Cada domingo la comunidad se reunía para dar lugar a su culto religioso, llevado a cabo por Lubkov.

En un primer momento, el sitio de encuentro fue la casa donde residía el cabecilla –también denominado Pápa, puesto que era visto bajo una mirada de paternidad– y luego la misma tuvo lugar en el galpón de piedra. Allí se desarrollaban sermones y se entonaban cánticos religiosos compuestos por el líder. Estos cantos, o “stijy”, estaban relacionados a fragmentos bíblicos y a enseñanzas de la vida en general, sobre todo, a las penurias pasadas hasta desembocar en tierras del hemisferio sur.

Los seguidores de la fe concurrían al culto, desde las chacras donde vivían, distantes, en algunos casos, de varios kilómetros. A pesar de que había quienes  se trasladaban en carros rusos, otros lo hacían a pie cada domingo, sin falta alguna. Empero, el carácter de Lubkov lo llevó a tomar nuevos rumbos en 1926 y, considerando que su trabajo ya había sido realizado, retornó a su tierra natal. El culto quedó bajo responsabilidad de Andrés Poiarkov en un primer momento, y más tarde de Mirón Gayvoronsky, ambos hombres fieles a Lubkov.

Una nueva sede

Habían transcurrido siete años desde la partida del “Pápa” a la lejana Rusia. Una clara mañana, mujeres con pañuelos se embarraban las manos para levantar paredes. A pesar del arduo trabajo, mostraban su alegría entonando “stijys”.

Era la construcción de un lugar que serviría exclusivamente para congregarse, y que continuaría en pié muchos años más, inclusive cuando llegase la modernización a la colonia. En 1933 la Sabrania fue levantada bajo una técnica rusa de construcción que conlleva barro y paja.

Por otro lado, aunque no se maneja una fecha exacta, se estima que en 1937 Lubkov fue asesinado en una Isba en Siberia. Con motivo de su fallecimiento sus seguidores en Uruguay agregaron un nuevo cántico a la lista, escrito especialmente para su ocasión. Traducido del ruso al español, parte de su letra dice: “Están lejos tú y tu tumba, lloraremos lágrimas emotivas por tu pérdida”.

A medida que el tiempo pasaba y los líderes fallecían, la cultura rusa se mestizaba aún más con la uruguaya, disolviéndose en algunos casos, creando una nueva, en otros. No obstante, la actividad en la Sabrania seguía presente. Incluso durante la época de facto en Uruguay (1973 – 1985) y, a pesar de que San Javier fue un punto duramente perseguido por los militares, el culto siguió teniendo su lugar.

Dos años sin la llave

Actualmente, la Sabrania abre sus puertas dos veces por año. El 31 de mayo para celebrar la liberación de Lubkov en Rusia, con motivo del nacimiento del hijo de Zar, antes de arribar a Uruguay. La otra fecha es el 27 de julio, cuando todos los años se celebra un nuevo aniversario del desembarco de los rusos en el río Uruguay.  Al día de la fecha, el cántico realizado en honor a la muerte de Lubkov es el primero que se entona en este sitio cuando ocurre una reunión.

Empero, el lugar no tuvo una actividad ininterrumpida. Durante dos años debió cerrar sus puertas. Luego de Mirón Gayvoronsky, la llave del edificio pasó, durante las décadas, de mano en mano, hasta que, por diferencias de la comunidad, esta desembocó en la intendencia del departamento. Finalmente, en 2008 se retomó la actividad.

Emoción

Clara Chaparenko Semikin es hija de Nina Semikin Orlova, la persona descendiente de los rusos inmigrantes más longeva de San Javier, y quien posee la llave de la Sabrania. Sin embargo, es Chaparenko la encargada de abrir el lugar a los visitantes, debido a que su madre, con casi 96 años, se ve imposibilitada de realizar esa tarea. La hija de Semikin recuerda especialmente el día en que la llave fue recuperada.

“Fue el 27 de mayo. Faltaban unos días para que se celebrara el 31 de mayo y nosotros queríamos sí o sí hacer una reunión, entonces resolvimos realizarla afuera, ya que adentro no podíamos entrar. Cuando el intendente de Río Negro, Omar Lafluf, se acercó a entregarnos la llave de la Sabrania. ¡Con qué emoción la recibimos!”, declaró en entrevista para esta nota.

Por su parte, Nicolás Golovchenko Villagrán, director del Museo Casa Blanca de San Javier, integrante de la Sabrania y descendiente de los colonos rusos, registró ese momento en el Semanario “Zona Oeste” de Río Negro, el 6 de junio de 2008.

En el artículo referido, menciona: Luego de más de dos años sin reuniones en el templo, sus paredes volvieron a resonar con los antiguos cantos religiosos. Sentí una gran emoción de participar en esta ceremonia histórica en el mismo lugar donde mis antepasados adoraban a Dios: allí está el retrato de mis tatarabuelos Román Luchilin y Praskovia Salnikov; allí resonó la voz de otro Nicolás Golovchenko (hermano de mi bisabuelo) que cantaba como los ángeles, según dicen quienes lo conocieron”.

Un tesoro a resguardo

Las personas que actualmente entonan los cantos son, aproximadamente, ocho. El repertorio que se conserva tiene más de cien cánticos y se transmiten de generación en generación. Sin embargo, la mayoría de estas personas son mayores y no ha habido un número importante de ingresos a esta comunidad.

Una vez que falten en el pueblo quienes hoy realizan la tarea de entonarlos, se perderá una cultura de más de cien años. Motivado por esto, uno de los integrantes, Nicolás Golovchenko Villagrán, está llevando a cabo una tarea de recuperación.

Golovchenko es el responsable del “Registro de los Cantos Religiosos Rusos de la Sabrania de San Javier (Río Negro)”. Este proyecto fue premiado por el Fondo Concursable para la Cultura (Ministerio de Educación y Cultura) en la Convocatoria 2010, e involucra la participación del Ensemble Vocal e Instrumental “De Profundis”, bajo la dirección de la Maestra Cristina García Banegas, quienes interpretan algunos de los cantos rusos de la Sabrania. Estos cantos, interpretados por el Ensemble De Profundis en el marco del proyecto, están siendo registrados en CD y saldrán al público en breve.

Para perpetuar

El lugar de culto aparece en los primeros recuerdos de Chaparenko, quien relató sus memorias respecto a las visitas a este sitio. “Yo llevaba a mi bisabuelo a la Sabrania, y me queda afuera jugando mientras se cantaba. Pero siempre había un canto que se entonaba al final, entonces cuando lo escuchaba iba a buscar a mi bisabuelo. Los más viejitos de entonces, al verme, me daban moneditas para incentivarme a que siguiera yendo, pero sin moneditas yo iba igual, siempre me gustó”,  narró.

Chaparenko señala la importancia de concurrir a este lugar para no perder sus raíces. “Es lo único que nos queda” advierte, y hace referencia a que conforma el patrimonio de los antepasados. “Hay que conservarlo, venir dos veces por año no es mucho”, reconoce.

En los días de festejos, cuando la Sabraña abre sus puertas, acuden a visitarla descendientes de los hombres de esta comunidad. Algunos encuentran a sus abuelos o bisabuelos en las fotografías, logrando una emoción particular, puesto que en algunos casos es la primera vez que ven el rostro de su familiar.

No obstante, para comprender la raíz del sentimiento por la Sabrania es necesario ser testigo de la entonación de un “stijy” dentro de sus paredes. Cuando este momento ocurre, las fotografías vuelven a tomar protagonismo. Los rostros retratados parecen reconocer el idioma y el significado de su cántico, y si se mira más detalladamente, parecen mostrar orgullo por su comunidad.

Empero, sólo basta aguardar que dentro de aquel edificio sigan resonando esos cantos durante el tiempo suficiente como para que nunca sea olvidado aquello que significó la pasión y la misión de 300 familias rusas en tierras uruguayas.

© 2016 Texto y foto: Anahí Acevedo Papov.


domingo, 31 de julio de 2011

Ensemble Vocal e Instrumental DE PROFUNDIS cantó en la Sabrania de San Javier


También en el marco de los festejos del 98º Aniversario de Fundación de la Colonia Rusa San Javier, el Fundador del Museo, Nicolás Golovchenko Villagrán, presentó la primera etapa del Proyecto: “Registro de los Cantos Religiosos Rusos (inéditos) de la Sabrania de San Javier”, el cual fue premiado por los Fondos Concursables para la Cultura (Ministerio de Educación y Cultura) en la convocatoria 2010-2011.

Este Proyecto cuenta con la participación muy especial del Ensemble Vocal e Instrumental DE PROFUNDIS, bajo la dirección de la Maestra Cristina García Banegas, quienes aceptaron gustosos este gran desafío, y por primera vez se presentaron en San Javier, demostrando una vez más su insuperable calidad artística y calidez humana. 


Nuestro Proyecto consiste en la ejecución y registro digital de algunos de los antiguos cantos religiosos rusos de la Comunidad Cristiana Rusa “Nuevo Israel, fundadora de la Colonia Rusa San Javier en Uruguay. Estos cantos fueron compuestos en Rusia antes de 1912 y en San Javier a partir de 1913 por integrantes de “Nuevo Israel”. Son cantos inéditos que se han transmitido de generación en generación de forma oral en la comunidad de San Javier.

Al día de hoy, un muy pequeño grupo de ancianos sanjavierinos, encabezados por doña Nina Semikin, don Mirón Volojov y Clara Chaparenko, los han conservado en su memoria y los han transmitido al joven Nicolás, quien a su vez los ha presentado al Ensemble Vocal DE PROFUNDIS para su estudio y posterior interpretación.
 


A las 15 horas numeroso público, encabezado por la Subsecretaria de Educación y Cultura María Simon, autoridades departamentales y diplomáticas, se congregó en la Sabrania (templo ruso de los fundadores de San Javier) para asistir a la presentación de los 5 primeros cantos del Proyecto, cada uno presentado al público y traducido al español por Nicolás Golovchenko Villagrán.

Las magistrales interpretaciones del Ensemble DE PROFUNDIS tuvieron la innovación de acompañamiento musical, a cargo de García Banegas en armonio. El resonar de las voces corales, en lengua rusa antigua, creó una emotiva atmósfera místIca que provocó lágrimas en la mayoría de los presentes, especialmente en los más ancianos, que se sintieron transportados a las primeras reuniones religiosas de sus padres y abuelos, celebradas antaño en este mismo templo.



Al terminar la emotiva actuación, la Viceministra María Simon reflexionó: “Vinimos a escuchar música, pero fue mucho más, porque fue una reflexión sobre nuestra condición de mortales, que nos hace humanos, y sobre la cultura que va más allá de nosotros, que recibimos como herencia de nuestros ancestros y que vamos a transmitir a los que vendrán después.”

Por su parte, el Intendente de Río Negro Dr. Omar Lafluf expresó: “Aquí hay personas de distintos orígenes, en un sitio místico; estamos juntos en un día memorable”.

El Proyecto continuará con la preparación de más cantos, la edición de un CD y presentaciones en otras ciudades del país.




© 2011 Museo de la Diáspora Rusa "Casa Blanca"
© Fotos: Juan José Pérez Caridad
Los textos y fotografías se pueden citar indicando la fuente.

sábado, 31 de mayo de 2008

La Sabrania de San Javier no está muerta


Artículo publicado en el Semanario "ZONA OESTE" de Río Negro (6 de junio de 2008)

Por: Nicolás Golovchenko Villagrán
Director del Museo "Casa Blanca" de San Javier

El pasado 31 de mayo se celebró en el Templo ruso de San Javier la primera “sabrania” (reunión) luego que el Grupo Religioso recuperara las llaves del edificio. El Intendente de Río Negro, Dr. Omar Lafluf, en reunión mantenida en nuestra Casa Blanca el pasado 17 de mayo, se había comprometido ante nosotros a la devolución de las llaves de la Sabrania a los señores del Grupo Religioso, compromiso que se cumplió la semana pasada, de manos del propio Intendente.

Felizmente, las llaves llegaron a tiempo para celebrar el clásico 31 de mayo, fecha de fiesta en el calendario de los viejos rusos de San Javier, que conmemoraban en ese día la liberación de su guía religioso, Vasili Lubkov.

Luego de más de dos años sin reuniones en el templo, sus paredes volvieron a resonar con los antiguos cantos religiosos. Sentí una gran emoción de participar en esta ceremonia histórica en el mismo lugar donde mis antepasados adoraban a Dios: allí está el retrato de mis tatarabuelos Román Luchilin y Praskovia Salnikov; allí resonó la voz de otro Nicolás Golovchenko (hermano de mi bisabuelo) que cantaba como los ángeles –según dicen quienes lo conocieron.

Entre las personas mayores asistieron: las señoras Semikin Orlova, Chaparenko, Sevrukov de Capurro, Norik, Litvinov, Burakov, Subotin, Plotnikov, Bondarenko, Milsev, Duque, los señores Volojov, Semikin, Zavalkin, Shevchenko (venido especialmente de Young) y Litvinov, entre otros. Nicolás Gilsov, con sus 90 años, se excusó de su ausencia con un emotivo saludo (que leí en su nombre), a pesar de que ya nos había acompañado en la reciente inauguración del Museo Casa Blanca. En total éramos casi 40 personas, tres generaciones de descendientes de rusos y de amigos de la Sabrania, en una reunión fraterna y alegre, como las que se hacían antaño.

Don Mirón Volojov Gayvoronsky (nieto y continuador de Mirón Gayvoronsky en cuanto a su trabajo en la Sabrania) pronunció unas breves palabras alusivas a la ocasión. Se cantaron los solemnes “stijy” (himnos religiosos) que los mayores aún recuerdan; se habló algo en ruso; se comentaron los textos y las viejas tradiciones, que los más jóvenes escuchamos con atención. Al final, se armaron largas mesas donde se sirvieron las ricas comidas tradicionales y bebidas que cada uno de nosotros había llevado para compartir. No se olvidó un canto en memoria de la señora de Shevchenko, fallecida un 31 de mayo.

La genuina tradición rusa de San Javier renació con fuerza y espíritu de comunidad en ese día inolvidable, y se mantendrá viva de ahora en adelante con reuniones todos los domingos, como se hacían en los viejos tiempos, a las cuales estamos todos invitados.



GALERÍA DE FOTOS









 
© 2008 Museo de la Diáspora Rusa "Casa Blanca"
Los textos y fotografías se pueden citar indicando la fuente.